El escritor Guillermo Gallardo rescata la historia de un profesor que fundó un club de lectura en Sinaloa, luego una semana cultural, y finalmente tuvo un acercamiento con Gabriel García Márquez.
Por: Azucena Manjarrez / AMONITEMX
En el norte de Sinaloa se encuentra Recoveco, una comunidad rural con aproximadamente 1,600 habitantes, donde el maestro Cruz Hernández Fermín tuvo la osadía de fundar el Club de Lectura La Hojarasca.
Posteriormente, estableció una semana cultural y, finalmente, logró contactar con el escritor colombiano Gabriel García Márquez, quien se convirtió en la gran inspiración del proyecto. Pero no estuvo solo; al sueño de abrir puertas y mundos a través de la lectura se sumaron sus alumnos del Centro de Bachillerato Tecnológico Agropecuario 133 (CBTA).
La historia pronto apareció en los medios locales y nacionales. Fue cuando Guillermo Gallardo, editor en aquel entonces de un periódico local, supo de él y de su sueño de convertir esta comunidad en el Macondo sinaloense.
“En 2016 fui a ese evento, muy sorprendido por la humildad del profe. Apareció con un morral de ixtle lleno de papeles desordenados sobre su hombro y un ejemplar de Cien años de soledad bajo el brazo, como si fuera su biblia personal”, recordó.
“Le seguí la pista y, años después, llegué como maestro a la comunidad. Estuve muy cercano a él, lo apoyé en la organización de actividades y pensé que todo esto debía quedar registrado en un libro”.
Gallardo le propuso escribir una biografía novelada, a lo que el profesor respondió afirmativamente, con la idea de sentarse a platicar con un café. Gallardo insistió en que “lo que no se escribe, no se recuerda”.
“Todavía en diciembre de 2023 seguía con esa idea. Nos despedimos y poco después me enteré de su grave enfermedad (cáncer). Mantuve contacto con él porque queríamos organizar un homenaje en el festival literario, pero él insistía en que había personas más dignas de reconocimiento. Lamentablemente, falleció en febrero y ya no pudimos platicar”.

Un libro como homenaje
Tras la muerte del Profe Cruz, Gallardo comenzó a escribir su biografía. Obtuvo una beca del Programa de Estímulo a la Creación y Desarrollo Artístico (PECDA) y viajó a Veracruz para investigar sobre la infancia del maestro y su amor por la literatura, especialmente el impacto que tuvo en su vida la obra de García Márquez.
“Me fui a buscar la historia del profe Cruz a El Aguacate, Veracruz, donde vive su familia, en plena Huasteca. Aunque él nació en El Mirador, una comunidad cercana, me interesaba saber cómo nació su pensamiento desde niño y como joven estudiante”.
“Sus padres lo alentaron a estudiar. A los 11 años salió de su pueblo para estudiar en condiciones precarias en el municipio de Tempoal. Allí experimentó el choque de dos mundos. Era la década de los setenta y se encontró con los libros. En ese contexto nació su interés por la literatura, en particular por El coronel no tiene quien le escriba”.
El profe Cruz se enamoró del realismo mágico porque se sintió identificado con su atmósfera.
“Lo conocí en otra etapa de su vida: como niño, como hermano, como esposo. Descubrí una faceta poco conocida de él, la de formador en su propio pueblo. En Recoveco, ayudaba a sus alumnos a ingresar a las universidades”, comentó Gallardo.
“Fue un ejemplo de esfuerzo y lucha para acercar a los jóvenes a los libros. Decía que si lograba que al menos uno leyera, ya era ganancia. Para él, la lectura era como picar piedra”.
El realismo mágico del Profe Cruz
En esta biografía novelada, publicada por Amonite, el autor buscó construir un perfil completo del personaje, resumiendo su trayectoria de vida.
“En este libro está su recorrido por México hasta llegar a Recoveco, con una visión ideológica clara que lo llevó a fundar su propio Macondo sinaloense: un club de lectura y una semana cultural anual, en 2002″.
